miércoles, 31 de enero de 2007

Un joven tibetano denuncia torturas contra 32 refugiados por parte de tropas chinas


DHARMSALA (INDIA), 30 Ene. (EP/AP) -
Un grupo de 32 refugiados tibetanos que fueron detenidos por soldados chinos fueron torturados con picanas eléctricas y encadenados a paredes durante días de interrogamiento, según explicó uno joven que se identificó como uno de los arrestados, tras lograr llegar a India.
Jamyang Samten, de 15 años, dijo que era uno de los 75 tibetanos que el pasado 30 de septiembre se encontraban caminando por una senda montañosa próxima al Nanpa La Pass, de unos 5.800 metros de altitud, cuando guardas fronterizos chinos abrieron fuego contra ellos. Una monja budista de 25 años y otra persona más murieron en el acto.
El incidente fue filmado por una expedición de montañeros y emitido por una cadena de televisión rumana. Mientras 41 refugiados lograron llegar a India después del tiroteo, otros 32 fueron arrestados.
El director del Centro para la Recepción de Tibetanos en India, Dorjee, dijo que Samten llegó ayer a la localidad de Dharmasala, donde se encuentra exiliado el líder exiliado del Tibet, el Dalai Lama, después de lograr escapar del Tibet a través de Nepal.
"Formaba parte de un grupo que intentaba cruzar el Nanpa La Pass en septiembre. Fue detenido por los chinos y devuelto al Tibet, tuvo la suerte de escapar en ese momento", explicó Dorjee. Ahora el muchacho se reunirá con el Dalai Lama.
Miles de tibetanos huyen del Tibet cada año, debido al férreo control que sobre ellos tiene el Gobierno chino. Sin posibilidad de obtener un pasaporte, muchos atraviesan el Himalaya para llegar a Nepal y, después, a India.
Samten explicó que su grupo --todos menores de 20 años-- viajaba delante del resto cuando recibieron los disparos. Inmediatamente se escondieron, como les ordenó su guía, que salió a investigar cómo se encontraba la situación. Según el joven, el guía nunca volvió, aunque le esperaron durante tres días, hasta que la comida se acabó y decidieron volver sobre sus pasos.
"Cuando cruzábamos, los guardas chinos comenzaron a disparar cerca de nosotros para asustarnos", explicó, relatando cómo fueron detenidos y arrojados a un camión, donde se encontraba el cadáver de la monja y un hombre herido.
Poco después del incidente, el Gobierno chino, en un comunicado que parecía describir el mismo incidente, dijo que sus fuerzas fronterizas mataron a una persona cuando se enfrentaron con unas 70 personas que intentaban abandonar el país ilegalmente. En el comunicado, en el que también decían que una segunda persona murió poco después, las autoridades chinas dijeron que sus fuerzas fueron atacadas y actuaron en defensa propia.
Samten relató que el grupo fue trasladado desde un campamento militar a una comisaría de policía, donde fueron interrogados durante tres días, en los que fueron golpeados en repetidas ocasiones con picanas eléctricas. Siete miembros del grupo que eran menores de 15 años, incluyendo un niño de cuatro años, no fueron interrogados.
Después de estos tres días, fueron trasladados en un camión a una prisión en Shigatse, la segunda ciudad de Tibet, donde nuevamente fueron interrogados, atados a un muro. Según el joven, estuvieron allí durante 48 días, en los que desempeñaron trabajos forzosos.
Samten explicó que fue puesto en libertad él solo, pero otros tibetanos le contaron que el resto también fue puesto en libertad. Una vez volvió con su familia, intentó escapar de nuevo del Tibet, esta vez consiguiéndolo y pudiendo llegar a India.