viernes, 4 de mayo de 2007

Samye Ling, el primer monasterio budista en Europa festeja su 40º cumpleaños


Samye Ling, el primer monasterio budista en Europa festeja su 40º cumpleaños 03 de Mayo de 2007, 06:22am ETESKDALEMUIR, ESCOCIA, GB, 17 Abr 2007 (AFP) -


Entre ovejas y yaks importados de Tibet que pastan tranquilamente cerca del pueblo escocés de Eskdalemuir, Samye Ling, el primer monasterio budista en Europa, y aún el más grande, festeja su 40º aniversario, atrayendo cada vez más a occidentales a sus puertas.
Fundado en una cabaña de caza, en una remota región de Escocia, a dos horas de Glasgow, Samye Ling no sólo ha sobrevivido durante 40 años sino que se ha extendido: hay ahora centros con el mismo nombre en más de 20 países, entre ellos España, Irlanda, Suiza, Bélgica, Polonia y Sudáfrica.
Cada mañana temprano, monjes y monjas con la capeza rapada y vestidos con túnicas color naranja u ocre se apresuran en las pequeñas veredas que llevan al templo budista -el primero construido en Occidente-, donde un gong suena insistentemente llamando a la meditación.
Pero no sólo monjes, también empresarios, médicos, artistas, estudiantes, terapistas, y de vez en cuando una que otra celebridad acuden al templo, que fue construido en los años '80 siguiendo las especificaciones tibetanas: dos pisos de alto, con el techo en forma de pagoda. Adentro, en el altar, se levanta un Buda, inmenso y dorado.

"¿No te cegó todo el oro al entrar al templo, te pusiste gafas de sol?", preguntó a la AFP el catalán Josep Soller, un ex monje que vive en Samye Ling desde hace unos 20 años.
Josep cuenta que fue monje durante doce años. En ese periodo hizo dos retiros, en los que estuvo encerrado, en silencio, durante varios años. "Entras al retiro, se cierra la puerta detrás de tí y no vuelves a oír ni una voz, ni a saber nada de lo que pasa en el mundo".
"Después de eso, te conoces muy bien", dijo. Pero después decidió salirse de monje, aunque se quedó en Samye Ling. Ahora, trabaja en la cocina.
Antes de la meditación, en la gran sala del desayuno, el Lama Yeshe Losal, el abate de Samye Ling, cuenta a la AFP la historia del monasterio. "Fue mi hermano que lo fundó, en 1967", dice.
La historia podría ser una leyenda, pero no lo es: dos refugiados tibetanos, Chogyam Trungpa Rinpoche y Akong Rinpoche, que huyeron de Tibet en 1959, tras la ocupación de China, recorren Escocia y llegan a Johnstone House, una cabaña de caza cerca de Eskdalemuir, donde vivía un monje budista que ha decidido emigrar a Canadá.
Los monjes deciden fundar allí una comunidad y la bautizan Samye Ling, el nombre de un templo en Tibet.
En los años '60, el lugar se convirtió en un lugar de peregrinaje, atrayendo a "hippies", artistas y músicos como Leonard Cohen.
"Vecinos me han contado que alguna vez se toparon en los caminos con John Lennon y Yoko Ono", cuenta una visitante de un pueblo cercano, Joanna Mackintosh, que ha venido con una amiga al tranquilo salón de té tibetano. Sin embargo, en Samye Ling nadie recuerda haber visto jamás a Lennon.
"Antes, parece que los vecinos tenían mucha desconfianza, pero ahora eso ha cambiado. Aceptan a Samye Ling y viven en coexistencia pacífica", dice.
La historia de Lama Yeshe Rinpoche, el actual abate del monasterio, parece también un cuento, con final feliz. Cuando llegó a Gran Bretaña, tenía 18 años, y vivió las experiencias que suele vivir la juventud en Occidente: alcohol, drogas, música. También andaba en moto. "Fueron años locos", dijo a la AFP Ani Rinchen Khandro.
"Pero luego decidió cambiar, pasar una nueva página", agregó la monja budista. Lama Yeshe se ordenó como monje en 1980, y se sumió en largos retiros.
En los años '90, tomó la dirección de Samye Ling en sus manos, mientras su hermano, Akong Rinpoche, pasa seis meses en Escocia y los otros seis meses en Tibet, donde tiene unos 150 proyectos, entre ellos organizaciones caritativas.
A su vez, el Dalai Lama, líder espiritual de Tibet, ha visitado Samye Ling en dos ocasiones, en los años '70 y '80.
Ahora, a Lama Yeshe se le puede ver todos los días en Samye Ling, dirigiendo la meditación, impartiendo clases de budismo, paseando, sonriente, en los jardines donde se levantan Budas, fuentes cantarinas, varias residencias y una sala con cientos de velas encendidas para pedir por la paz en el mundo.
Cerca de él, revolotea una monja, Ani Lhamo. Dice que está inquieta porque Lama Yeshe, de 64 años, ha decidido viajar a China, para ir a Tibet, donde ya regresó en dos ocasiones. "La altura le puede caer mal", dice. Pero Lama Yeshe sólo sonríe.
"El hace siempre lo que quiere", dice Josep, que observa de lejos la escena.
En 1991, Lama Yeshe logró incluso recaudar la suma necesaria para comprar para el monasterio una bellísima isla, Holy Island, en las costas de Escocia, donde ahora se desarrollan retiros, cursillos de budismo, yoga, meditación, comida vegetariana.
En la pequeña sala de té tibetana, visitantes y monjes comparten un rato de tranquilidad. Una de ellas, Judith ha venido a hacer un curso de meditación, Damian, Eric y Lucie hacen un retiro de Tai Chi, y Anne está aquí para aprender thangas, la pintura tibetana.
Algunos vienen aquí, de visita, y deciden quedarse un tiempo. Todos tienen una historia, que a veces se convierte en un compromiso para la vida entera con Samye Ling.
Mientras tanto, afuera se pasean, oriondos, los pavorreales, que parecen sentirse los verdaderos propietarios del lugar de este tranquilo lugar.
"El único desacuerdo que ha habido por aquí fue cuando unos yaks penetraron en una granja vecina. Pero esas historias suceden siempre entre vecinos", dice Josep.
ame/it